martes, 27 de febrero de 2007

La misión de Arcturus


Yo Nicodemus Alexandro, aun en plenas facultades mentales, y digo aun, debido a que tras la lucha contra Phuragojaq el Aniquilador, estas se vieron mermadas y temo una degeneración de las mismas, pudiendo incluso poner en peligro al Monasterio; por lo cual he tomado drástica decisión: Abandonar el Monasterio por el bien de todo y todos.

Para ello, necesito la ayuda de alguien para que sea mi guía, y tras meditarlo y hablarlo con mi ilustre compañero el Filósofo Arestios me aconsejó el recorrer los Mundos Conocidos llevando conmigo al Hermano Iluminado Arcturus DeMoshai para buscar una cura o en su defecto un lugar digno donde morir cuando mi llama se apague.

El se encargará mi de mi cuidado cuando yo no sea consciente de mis actos y yo a cambio, le enseñaré mientras pueda todo lo que sé. Además si lleva a buen fin esta misión encomendada, la Orden se reserva el derecho a compensarle.

Que en nuestra memoria siempre quede el recuerdo del Peregrino Sam Inabinet, Inquisidor que dio su vida por protegernos luchando contra Phuragojaq el Aniquilador, al Padre Kyoshiro de los Kalinthi actualmente en paradero desconocido y a mi.

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